CULTURA
Hollywood pretendió contratar a Francisco Villa para una película. El general de división, veleidoso como todo líder, se lo tomó con humor coqueto ante los ya poderosísimos “yankees” y los dejó alucinar un rato: una Revolución con armas de fuego “live” (es decir, con estándares de producción inimaginables en ese entonces) no permite devaneos, no tiene precio. En justicia, si queremos rastrear el...
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